Dale un giro a tu vida

Publicado el martes, 18 de diciembre de 2018, por Sije

Otra vez había ocurrido. Nin estaba desesperada, triste, llorando desconsoladamente.

De nuevo se había confiado. Y mira que Crita le recordaba una y otra vez que ella no era válida, que le faltaba algo que sí tenían los demás, que, sólo por ser ella, tenía que esforzarse el doble para poder obtener amor….y es que !necesitaba tanto el amor! No sabía realmente lo que era, porque nunca lo había recibido, pero anhelaba esa sensación que debía de ser cálida, segura,acogedora.

Por enésima vez, había creído que ahora sí le estaban dando ese amor y Nin había empezado a tener ilusión, se había entregado con toda su alma- hasta que, de nuevo, vino el golpe. Crita había intentado pararlo, recordándole que el amor no era para ella, parecía mentira que no se diera cuenta. Y que ya estaba bien de esforzarse, al final siempre salía su poca valía, mejor abandonaba ya toda esperanza y…. Nin ya no pudo soportarlo más. Comenzó a sentir ese abismo, ese vacío que tan bien conocía y gritó, pero era como si su voz no sonara y corrió de un lado a otro, pero era como si chocara con una pared…finalmente terminó agazapada en una esquina, gimiendo bajito, bajito…

Ángela sintió la punzada en su interior, la vieja y conocida angustia en el estómago,que nada podía paliar más que…se levantó como un autómata y fue a la cocina.Comenzó a comer, a comer, a comer…sí, ya sabía que luego se sentiría patética y gorda, pero en ese momento no podía hacer nada más.

– Tienes que darle un giro a tu vida- Marta la miraba con preocupación.

-¿ Un giro? ¿ A qué te refieres?-, preguntó Ángela alarmada.

– Mira, Ángela, las amigas estamos preocupadas por ti. Estás como triste y apagada y cada vez quedas menos con nosotras. Yo creo que no estás bien. ¿ Por qué no vas a una psicóloga? Mira, yo conozco a una que..

Ángela ya no escuchaba. Crita estaba gritando demasiado alto: “ ¿ te das cuenta? Te está diciendo que ya no van a querer quedar contigo porque les aburres. Y ahora encima te dice que vayas a una psicóloga, y ésa qué va a hacerte si no tienes remedio..claro, te quieren quitar de encima…”, pero a la vez, una frase se quedó prendida en la memoria de Ángela: Dale un giro a tu vida.

-Hola, Ángela, siéntate, – le dijo la psicóloga,- bueno, cuéntame qué te trae por aquí-

Nin levantó la cabeza desde su posición habitual, agazapada en la esquina. Había algo en la mirada de esta persona…parecía querer verla a ella, ¡a Nin! A medida que pasaba el tiempo y Ángela iba respondiendo a las preguntas que le hacía la psicóloga, Nin vió que efectivamente, esta psicóloga intentaba verla,escucharla…No se oía a Crita en estos momentos, aunque seguro que gritaría muy alto nada más salir de la consulta. Nin se quedó donde estaba, sentada en su rincón, pero continuó con la cabeza elevada, observando.

Habían pasado unas cuantas sesiones. Ángela había apuntado en un registro que le había dado la psicóloga lo mal que se sentía cada vez que salía de la consulta. Le había costado mucho apuntarlo, porque estaba segura de que la psicóloga se hartaría de ella, pero algo en su interior la empujó a compartirlo. Como siempre, la psicóloga le sorprendió. Lejos de enfadarse, quiso profundizar más en el tema, pero Ángela no veía atisbo de enfado o molestia en su expresión. ¿No se estaría dando cuenta de cómo era ella en realidad, la estaría engañando hasta ese punto?

– ¿Te das cuenta de que estás invadida por la Crítica?- dijo la psicóloga.

-¡Pero si es verdad! A estas alturas, ya debería de estar bien, con lo que me estás enseñando, cualquier otro paciente tuyo ya estaría de alta, pero yo me sigo sintiendo mal y no logro cambiar y no puedo…- Ángela comenzó a llorar.

-Aaahh, por fin está saliendo tu Niña Interna-, exclamó la psicóloga con un tono tan comprensivo, tan amable….que Nin pegó un respingo y, esta vez sí, se levantó. ¡La estaban nombrando! Por primera vez en su vida, alguien le ponía nombre y hablaba de ella, era increíble, era muy bueno, era…

– No.. no entiendo- contestó Crita-, yo sólo sé que todas estas cosas servirán para otra gente, pero conmigo no va a servir nada.- La psicóloga sólo sonrió compasiva. Nin se volvió a sentar en su esquina, un poco avergonzada.

Habían pasado unos meses. Ángela iba sentada en el autobús, repasando febrilmente un informe que tenía que presentar en una reunión. Tenía mucha angustia, le parecía que el informe no estaba del todo completo y sentía un miedo terrible por enfrentarse a sus compañeros. Encima, Crita no paraba de importunar: que si siempre a última hora, que cómo les va a gustar tu informe, que si vas a ser el hazmerreír del departamento…de repente, Ángela se paró. “Fuera, vete de aquí.Así no me ayudas”, le dijo a Crita. Crita se quedó tan sorprendida que se calló. Ángela respiró hondo, cerró el informe y miró a su alrededor. Nin sintió como una brisa fresca a su alrededor.

Un tiempo después, Ángela estaba contándole el fin de semana a la psicóloga.

– Pues volví a quedar con un chico al que había conocido por un chat. La verdad, no me gustó nada. Me pareció un chulo prepotente que sólo quería sexo conmigo. Y ¿sabes lo que hice? Pensé que yo no me merezco eso, prefiero esperar y, si no encuentro el amor, puedo dármelo yo. Después me fui a dar un paseo por el parque. Disfruté muchísimo, como nunca antes. ¿Sabes? Creo que empiezo a darle un giro a mi vida.

La psicóloga sonrió y le guiñó un ojo a Nin. Nin supo entonces que había encontrado el amor y se fue feliz a su esquina, ahora luminosa y colorida.

Un comentario en “Dale un giro a tu vida
  1. Olga Fernández Carrizo dice:

    Hola me ha gustado mucho el relato ¿Cuánta gente hay como Ángela?

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